El complejo de Caín

Cuentos de vida > Porque donde hay celos y ambición personal, allí hay confusión y toda cosa mala. Pero la sabiduría primeramente pacífica, amable, tolerante, llena de misericordia y de buenos frutos.

El complejo de Caín

Narra la Biblia que los primeros hijos gestados en este mundo, Caín y Abel, inauguraron la desdichada historia de los males que nos azotan, protagoni­zando la primera trage­dia. El conoci­do relato del Génesis cuenta que los hijos de Adán y Eva ejer­cie­ron oficios diferen­tes, siendo el primogénito labrador y el segundo pastor. Pasando el tiempo, registra textualmen­te, que "un día Caín llevó al Señor una ofrenda del producto de su cosecha".

También Abel llevó al Señor las primeras y mejores crías de sus ovejas. El Señor miró con agrado a Abel y a su ofrenda, pero no miró así a Caín ni a su ofrenda, por lo que Caín se enojó muchísimo y puso muy mala cara. Entonces el Señor le dijo: "¿Por qué te enojas y pones tan mala cara? Si hicieras lo bueno, podrías levantar la cara; pero como no lo haces, el pecado está esperando el momento de dominarte. Sin embargo, tú puedes dominarlo a él" (Gén.4:3-7, DHH). A pesar de la advertencia y exhortación de Dios, este primer arrebato ­de celos no pudo ser controlado, por el contrario, continuó su cauce de enojo y vengan­za, causando la primera víctima inocen­te, el crimen de Abel, su hermano.

Se ha dado en llamar Complejo de Caín (Orbis, 1985, T.1, 49), al sentimiento de rivalidad fraterna que suele manifestarse, especialmente, en el hijo mayor en ocasión del naci­mien­to de un hermano. El cariño que hasta el momento era exclusivamente suyo debe ahora compartirlo con otro; la incapacidad para hacerlo, provoca animadver­sión hacia el intruso, que puede manifestarse en actitudes de hostilidad y rechazo u actos de agresión­ física. Estos senti­mien­tos de aborreci­mien­to al hermano parece ser la expre­sión más temprana ­de los celos. 

Los celos son visitantes conocidos por todos. Constituye una emoción universal. No depende de la condición social del celoso, ni de su nivel intelectual, poderío económico o educación. Cualquiera puede ser víctima de esos arrebatos apasionados. ­Además de los celos entre hermanos, existen esas mismas pasiones en la amistad, el compañe­ris­mo y en toda relación que constru­ye un vínculo de afecto mutuo.

Aparece cuando el sentimien­to de posesión egoísta se ve frustrado o cree descu­brir su falta de exclusividad. Pero donde adquiere mayor virulencia e intensi­dad es en la vida matrimo­nial. La expresión más terrible de los celos es cuando pone bajo sospe­cha el amor que une a una determinada pareja. Es cuando el monstruo de ojos verdes amenaza con destruirlo todo; donde el amor se convierte en espanto y tortura, transformando el cariño ­­en desprecio.

Una de las acepciones de la palabra “celos” es la de "­sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado o mude su cariño, poniéndola en otra". Esta definición podría explicarse ­como una ansiedad caracteri­za­da por los conti­nuos sentimien­tos de descon­fianza y sospecha en relación con la persona amada. Es un intenso dolor hecho de inseguridad, inquie­tud y suspicacia. Sin embargo, hay que reconocer que existen dife­ren­tes manifesta­cio­nes de los celos algunas de las cuales son positivas, aunque la mayoría penetran profunda­mente en la parte oscura del ser y constituyen un rasgo­­ deplorable de la conducta.