El desarrollo biológico del cerebro de los adolescentes

Habilidades sociales > En este artículo veremos cómo se desarrolla el cerebro de un adolescente y cómo es su funcionamiento.

El desarrollo biológico del cerebro de los adolescentes

Si ya de por sí desentrañar la complejidad del funcionamiento del cerebro humano plantea una gran dificultad, estudiar el cerebro de los adolescentes plantea a los científicos un reto que llevará muchos años de investigación.

Aunque en principio parece que los adolescentes son una especie de pequeños adultos, los científicos especializados en la mente humana han descubierto que, durante esa etapa, el cerebro comienza una nueva fase de crecimiento. Esta fase se prolonga hasta los 25 años, momento en el que alcanza su completo desarrollo. Este descubrimiento puede ser útil a la hora de explicar algunos de los comportamientos y reacciones de los adolescentes que resultan difíciles de comprender por parte de los adultos.

Cada parte a su tiempo

Los estudios muestran que el cerebro de los adolescentes no se desarrolla de forma homogénea, sino que las partes posteriores se desarrollan antes que las frontales. Así, los lóbulos occipital, temporal y parietal se desarrollan antes que el lóbulo frontal, que es la parte que regula el juicio, la capacidad de planificar a largo plazo, el autocontrol y las emociones.

Esto produce que el cerebro se comunique con el lóbulo frontal más lento en un adolescente que en un adulto de más de 25 años. Las conexiones entre los distintos lóbulos del cerebro se van desarrollando con los años mientras se alcanza la madurez.

Esta limitación en la conexión de las distintas zonas del cerebro de los adolescentes, se encuentra en el 80% de su desarrollo puede ocasionar dificultades para la comunicación entre ellos y los adultos, dificultades que anteriormente se atribuían enteramente a los cambios hormonales.

Sin embargo, se ha demostrado que el cerebro durante la adolescencia tiene algunas limitaciones para comprender de forma adecuada las emociones. Lo que un adulto comprende claramente como una expresión de miedo, por ejemplo, un adolescente podría interpretarlo como una muestra de miedo o de sorpresa, lo que provoca muchos malentendidos que los adultos no comprenden, porque la habilidad de leer emociones en ellos ya está plenamente desarrollada.

La impulsividad y los riesgos

Otra de las zonas que tarda en desarrollarse plenamente es el lóbulo prefrontal, encargado de evaluar las situaciones y de sopesar los beneficios y los riesgos de un acto determinado antes de decidir llevarlo a cabo.

Este desarrollo tardío puede explicar por qué un adolescente puede tomar decisiones equivocadas respecto a los amigos con los que salir o pueden ser más susceptibles frente a las presiones de grupo y al consumo de drogas o alcohol. Además, en esta etapa al adolescente le cuesta comprender por qué está mal lo que hacen y por qué para los adultos algunas de sus conductas son simplemente inaceptables.

Ver infografía:

Ayudar al buen desarrollo del adolescente

Aún cuando los adolescentes suelen actuar como si no necesitasen de los adultos, la realidad es que es una etapa en la que es fundamental que puedan contar con una guía que les ayude a compensar que en ese momento de sus vidas sus cerebros aún no están preparados para enfrentarse a todas las situaciones de una forma racional.

Es una etapa dura porque el adolescente suele rebelarse ante las imposiciones y además es muy sensible a las situaciones externas, reaccionando a veces de forma impulsiva y violenta contra otros o contra ellos mismos. Por eso se debe ser cauto a la hora de tratar temas delicados para ellos, pero a la vez firmes para que comprendan que las normas deben cumplirse o que, en caso de no hacerlo, se exponen a las consecuencias.

Es importante que los adolescentes descansen una mayor cantidad de horas que los adultos para que el cerebro pueda desarrollarse de una forma saludable, también es importante que en esta etapa aprendan a ser responsables de sus actos y que lleven una vida activa y saludable. Cuidar el cuerpo con buenos hábitos y cuidar la mente con buena comunicación y estableciendo límites bien definidos y expectativas claras, son las claves para que los adolescentes crezcan como adultos saludables.

Autor: Andrés Felipe García