Poema que dio esperanza a Mandela.

Habilidades sociales > Este poema de William Henley fue el que mantuvo vivo y con esperanza a Nelson Mandela durante los 27 años que permaneció en prisión.

Poema que dio esperanza a Mandela.

Es una pieza importante alrededor de la cual GIRA la película de CLINT EASTWOOD que narra la vida de Nelson Mandela desde que es excarcelado hasta que logra una SUDAFRICA UNIDA Y HERMANADA, tras años de racismo y apartheid.

Pero sobre todo esta película habla de RECONCILIACIÓN y de PERDÓN…Como lo hacía NELSON. A quien el odio y el rencor no vencieron tras pasar 27 AÑOS ENCARCELADO en una celda minúscula…

“INVICTUS” (Invencible)

De la noche que me cubre,

negra como el vacío de poste a poste.

Agradezco a cualquier Dios

por mi alma incosquistable.

En las malignas garras de

la circunstancia

no me he estremecido

o gritado en voz alta.

Bajo los golpes de la suerte

mi cabeza está sangrienta,

pero no inclinada.

Más allá de este lugar de

ira y lágrimas,

surge el horror

de la sombra.

Y sin embargo la

amenaza de los años,

encuentran, y encontrarán,

a un yo sin temor.

No importa que tan recta

esté la reja,

que tan cargada de

castigos esté el pergamino.

Soy el amo de mi destino:

Soy el capitán de mi alma.

-William Henley-

Este poema es el que Nelson Mandela leía en prisión para soportar ausencias y adversidades, pero lo que Mandela entregó a Francois Pieenar es un texto que quizá hoy tras su muerte nos sirva de ejemplo a todos. Se titula 'El hombre en la arena' y forma parte de un discurso que Theodore Roosvelt hizo en la Sorbona de París en 1910.

Dice así:

"No importan las críticas; ni aquellos que muestran las carencias de los hombres, o en qué ocasiones aquellos que hicieron algo podrían haberlo hecho mejor. El reconocimiento pertenece a los hombres que se encuentran en la arena, con los rostros manchados de polvo, sudor y sangre; aquellos que perseveran con valentía; aquellos que yerran, que dan un traspié tras otro, ya que no hay ninguna victoria sin tropiezo, esfuerzo sin error ni defecto. Aquellos que realmente se empeñan en lograr su cometido; quienes conocen el entusiasmo, la devoción; aquellos que se entregan a una noble causa; quienes en el mejor de los casos encuentran al final el triunfo inherente al logro grandioso; y que en el peor de los casos, si fracasan, al menos caerán con la frente bien en alto, de manera que su lugar jamás estará entre aquellas almas que, frías y tímidas, no conocen ni victoria ni fracaso".