Como prevenir el fracaso escolar (Parte 1)

Psicologia infantil > Las calificaciones en los estudios son uno de los elementos en los que los adultos nos fijamos más para evaluar si un chico va bien o va mal en su vida.

Como prevenir el fracaso escolar (Parte 1)

Por lo general, la gran mayoría de nuestros hijos tienen la capacidad suficiente para ir bien en los estudios, salvo que tengan algún problema especial que deba ser tratado de forma profesional; pero entonces... ¿por qué les cuesta a veces tanto? ¿qué podemos hacer para que adquieran el hábito del estudio? ¿cómo mejorar el interés por su formación académica?...

A lo largo de varios posts se van a plantear algunas reflexiones y acciones sobre cómo mejorar en los estudios de nuestros hijos y qué podemos hacer los padres para ayudarles de forma positiva.

En este post empezaremos por saber si les conocemos bien.

¿Conoces bien a tus hijos?

Seguramente así sea, pero te invito a reflexionar sobre las siguientes cuestiones y preguntas:

¿Conoces a su tutor? ¿Sabes su nombre o el de alguno de sus profesores, o sus méritos profesionales? Debemos ver a los tutores y profesores como profesionales de la educación. Los habrá con vocación o sin ella, pero a la gran mayoría de ellos les gusta la formación y por lo general no son la causa de un bajo rendimiento académico en nuestros hijos. El problema suele venir cuando no pueden hacer bien su trabajo por problemas de comportamiento de los niños e incluso de algunos padres a la hora de echarles la culpa de los malos rendimientos académicos de nuestros hijos.
Cada niño es diferente, no todos tienen la misma capacidad, ni todos la desarrollan en el mismo momento, por lo que debemos saber cuánto puede dar de sí un niño en los estudios, cuánto se le puede exigir. Si tenemos dudas, nada mejor que hablar con su tutor o profesores, ahora que ya les conocemos o vamos a preocuparnos por conocerlos; ellos son los que más nos pueden ayudar a saber hasta dónde exigirles y si es el momento adecuado.
¿Sabemos en qué etapa de su vida se encuentra nuestro hijo, qué es lo que le gusta, con qué disfruta más? Es preciso conocerle de la mejor forma posible para así poder saber qué le motiva. Un niño motivado y alegre siempre es más fácil de orientar en el sentido de la responsabilidad que debe asumir con los estudios.
¿Sabrías escribir una lista con las virtudes y cosas que motivan a tu hijo? ¿escribirías otra con las cosas que debería mejorar (los niños no tienen defectos, sólo cosas a mejorar, y deben ser coherentes con la edad en la que se encuentran)? Elabora las dos listas sin prisas y reflexiona sobre ellas, habla con tu pareja y dedicad varios días a confeccionarla, seguro que descubrís cosas increíbles en él que os ayuden a mejorar en su formación.
¿Escribirías una tercera y cuarta lista con vuestras cualidades y defectos (los padres sí los tenemos, pero afortunadamente podemos corregirlos si los conocemos)? Muy importante para mejorar la comunicación y ayudar a vuestro hijo en sus estudios.
Todos los niños reclaman atención de una forma u otra; bastará con dársela en el sentido que mejor pueda aprovecharla, para que nunca utilice los suspensos o notas de mal comportamiento en la escuela como reclamo de más atención.
Conocer a nuestros hijos es sin duda el primer paso para poderles ayudar en su formación, pero debe ir acompañado como siempre de un ejemplar comportamiento en nosotros, sus padres, en nuestra forma de ser y actuar en todo lo que nos rodea, siendo coherentes con lo que pretendemos inculcarles: orden, esfuerzo, autoestima, superación.

No temamos nunca sorprenderles y fascinarles a su nivel y capacidad de entendimiento (novelar un poco las historias dependiendo de la edad es un buen recurso), no pequemos de modestia con nuestros hijos, aprovechemos momentos especiales a solas con ellos para contarles cosas de nosotros mismos que les anime a verse reflejados de forma positiva, especialmente en aquellos recuerdos que sean realmente sobresalientes y destacables.

Los niños cierran los oídos a los gritos, las descalificaciones y los malos gestos, pero los abren a las historias reales de sus padres, a sus historias, a sus sueños..., no perdamos la ocasión de conocerles mejor hablando con ellos sobre nosotros.