El escalador superviviente

Cuentos de vida > Un escalador afrontaba un difícil reto, escalar una montaña sobre la que había nevado fuerte recientemente. Durante un paso equivocado pierde agarre y comienza a caer montaña abajo.

El escalador superviviente

Había una vez un hombre que estaba escalando una montaña. Estaba haciendo una escalada bastante complicada, una montaña en un lugar donde se habia producido una inmensa nevada. Él habia estado en un refugio esa noche y a la mañana siguiente la nieve habia cubierto la montaña, lo cual hacia mas dificil la subida.

Pero no había querido volverse atras así que de todas maneras con su propio esfuerzo y coraje siguió trepando y trepando por esa empinada montaña.
Hasta que en un momento determinado, quiza por un mal cálculo puso el pico de la estaca para sostener su cuerda de seguridad y se soltó el enganche. El alpinista se desmoronó, empezo a caer por la montaña golpeandose salvajemente contra las piedras en medio de una cascada de nieve.

Paso toda su vida por su cabeza y cuando cerro los ojos esperando lo peor, sintío que una soga le pegaba en la cara, Sin llegar a pensar, de un manotazo se aferró a esa soga, miro hacia arriba pero todo era la ventisca y la nieve cayendo sobre él. Cada segundo parecía un siglo en ese descenso acelerado e interminable. De repente la cuerda pegó el tirón y resistió. El alpinista no podía ver nada pero sabia que por el momento se había salvado.

Trato de mirar a su alrededor pero no había caso, no se veía nada. Grito dos o tres veces, pero se dio cuenta de que nadie podía escucharlo, pensó en escalar la cuerda hacia arriba para tratar de llegar al refugio pero era imposible. De pronto escucho una voz que venia desde su interior que le decía "SUELTATE".

Pensó que soltarse significaba morirse en ese momento. Era la forma de parar el martirio. Pensó en la tentación de elegir la muerte para dejar de sufrir. Y como respuesta a la voz se aferró más fuerte todavía, y la vez insistía "suéltate, no sufras más" y una vez mas él impulso a aferrarse mas fuerte aun, la lucha siguió durante horas, pero el alpinista se mantuvo aferrado a lo que pensaba que era su única oportunidad.

Cuenta esta leyenda que a la mañana siguiente la patrulla de búsqueda y salvamento encontró un escalador casi muerto. Le quedaban apenas un hilito de vida. Algunos minutos más y el alpinista hubiera muerto congelado, paradójicamente aferrado a una soga... a menos de un metro del suelo

A veces la vida consiste en soltar lo que alguna vez nos salvó.

Jorge Bucay