¿Cómo mejorar el comportamiento de mi hijo? Parte 3: Corregir conductas inadecuadas.

Psicologia infantil > A pesar de la planificación y la anticipación en ocasiones aparecen malos comportamientos, ¿Cómo debemos corregirlos?

¿Cómo mejorar el comportamiento de mi hijo? Parte 3: Corregir conductas inadecuadas.

Muchas veces, por muy previsores que seamos, las conductas inadecuadas aparecen por inercia es decir, por la costumbre. No hay que olvidar que los cambios se producrián poco a poco de manera que deberemos estar preparados para los momentos difíciles. Además, es muy importante, valorar estos momentos como oportunidades para aprender, para aprender que con este comportamiento no se conseguirá nada.

¿Cómo debemos actuar?

Estemos calmados, no permitiendo que la pataleta nos desespere. ESo les mostrará que estamos seguros de lo que hacemos.

Cuidemos el modelo de corrección que le estamos dando. Si le pegamos por pegar, estamos afianzando lo que queremos eliminar. Si castigamos por no colaborar, restaremos oportunidades de aprender cómo hacerlo mejor.

Podemos ignorar llantos, gritos, etc, siempre que no actuén contra otra persona, podemos sacarles físicamente a otro lugar (todo depende de cada niño y del análisis de su comportamiento que hicimos al principio). Por ejemplo:

- Si con el llanto nos pide el juguete, podemos decir "cuando lloras no te entiendo"
- Si con la pataleta hace que todos le miren, lo sacamos de la situación y decimos "cuando estés tranquilo volveremos"
- Si con la agresión a su hermano consigue el juguete, mirando a su hermano diremos "se comparten los juguetes"

Debemos ser inmediatos y persistentes, dejarlo para más tarde o pasarlo un día sí y otro no, puede tener el peor de los efectos a largo plazo.

Quitemos del campo visual el motivo de disputa. Pasado un tiempo iniciamos una nueva situación que no tenga nada que ver y comenzamos a recompensarle por su participación.

Nunca debemos abrazarle o besarle en mitad o al final inmediato de un conflicto. Puede confundirles con que al final de la pelea viene siempre el cariño.

En resumen:

Poner las normas que consideramos justas, exigir que se cumplan, actuar con seguridad y firmeza, desde el conocimiento de nuestros hijos y el cariño que les tenemos, sabiendo que nosotros somos su modelo a imitar y que nuestra valoració y respeto, son una meta y una guía para ellos.