La culpa en una violación sexual.

Trastorno de estrés postraumático > El violador es el culpable no dejemos que la víctima cargue con ella.

La culpa en una violación sexual.

La culpa nos sirve para no repetir errores del pasado, corregir algo que hicimos mal.

Pero... ¿ Cómo saber cuándo somos culpables?

Somos culpables cuando infringimos un daño a una persona de manera consciente.

Cuando infringimos un daño de manera involuntaria puede que seamos responsables, cómo cuando atropellamos a una persona después de haber bebido alcohol. En esa situación no somos culpables, pero sí responsables y debemos cambiar algo para que no vuelva a ocurrir. Es decir, no volver a coger el coche después de haber bebido.

Lo curioso de la culpa es que suele estar en la espalda equivocada casi siempre, los culpables no la sienten y los que no lo son la cargan, a menudo, injustamente.

Me llamó poderosamente la atención un caso de una violación.

¿Quién es el culpable en una violación?

El violador direis.

Pues lo extraño del asunto es que el violador cambió sus esquemas mentales de manera que no siente culpa.

Y...¿A dónde fue la culpa? Pues se la adjudicó la víctima.

Sí sí, la víctima.

La sociedad está de acuerdo en adjudicar si no toda, algo de culpa a la víctima.

¿Y cómo puede ser esto?

Pues porque la capacidad de autoengañarnos es sorprendente. Este autoengaño suele tener la función de protegernos y hacernos más felices. En psicología lo llamamos “la hipótesis del mundo justo” que es como una especie de “justicia universal” en la que los actos buenos son recompensados y los malos castigados. Las cosas buenas les suceden a las personas buenas y las malas a las personas malas.

Cuando escuchamos que una persona desconocida ha sido violada, lo primero que sentimos es empatía, nos ponemos en su lugar, y después miedo porque a nosotros también nos podría pasar. Y si no a nosotros a algún familiar que queremos. Entonces nos protege nuestro esquema mental del “mundo justo” y empezamos a buscar explicaciones, explicaciones absurdas sobre el tamaño de su minifalda, o de lo incauta que ha sido por caminar sola de noche y terminamos concluyendo que seguro que es una mala persona que se lo había buscado o incluso lo merecía. Pero eso a mi no me puede pasar porque soy una buena persona y a las buenas personas no les pasan esas cosas, nos decimos. Asunto resuelto, protegida nuestra autoestima y espantado el miedo.

Pero qué ocurre si la chica que fue violada tiene ese mismo esquema mental. Pues una de dos o lo cambia y empieza a pensar que algunas desgracias ocurren por azar, sin que podamos evitarlo y ella no es culpable sino víctima. O decide continuar con sus esquemas mentales y entonces no tendrá más remedio que sentirse culpable y tendrá que buscar una razón de porqué le ocurrió ese trauma.

Lo más recomendable en estos casos es acudir a un psicólogo para que nos ayude a cambiar los esquemas mentales, aunque desgraciadamente lo más habitual es que la víctima cargue ella sola con una culpa que no le pertenece y que todos aceptamos que lleve.

 

Autor/a: Rosa María Miguel García.