¿ Quién eres? ¿Dónde estás cuando te necesito? ¿Porqué me haces esto?

Muchas personas se quejan de que si Dios existiera no consentiría las injusticias de este mundo. Preguntémosle.

- Me preguntas quién soy yo, soy el de la canción que te erizó la piel cantándote aquello que necesitabas oír. Esa canción que parecía que iba dedicada para ti, efectivamente iba dedicada a ti.

Soy el que puso ese libro en tus manos cuando más lo necesitabas y que tanto te ayudó.

Soy el que te alienta a seguir adelante, soy quien te guía. Soy el que más te quiere y sólo desea tu bien. Todo lo demás no soy yo, lo que pasa es que tu crees que yo tengo poder ante todo lo que ocurre y no es así. Eso os convertiría en marionetas que se mueven a mi antojo y yo no quería eso. Yo quería seres como yo, dioses iguales a mi y para eso tuve que daros libre albedrío. Y tenéis que evolucionar, a veces, a través del sufrimiento. Pero es vuestra elección no la mía. Yo no quiero vuestro sufrimiento.


- Dónde estoy me preguntas. Estoy detrás de aquellos ojos que te miraron con compasión cuando sufrías, de aquel maestro que marcó tu vida, de aquella madre te cuidó con dulzura, de aquel amigo que te echó una mano cuando le necesitaste, de aquel médico que te curó. Porque todos ellos soy yo, porque tú también eres Dios. Todos lo somos.


-Entonces dónde estoy cuando la vida se torna sufrimiento me preguntas. Esa es tu elección, no la mía. No me culpes porque en el ejercicio de tu libertad a veces elijes el camino del sufrimiento, preguntate porqué, yo no lo sé, tan solo lo respeto. Quizás necesitas ponerte en el lugar del enfermo para comprenderlo, quizás elijes el dolor para crecer. Y cuando tú elijes el camino del sufrimiento, yo lo elijo también y te acompaño en tu dolor. Porque tu dolor es mi dolor y yo siempre estoy ahí, aunque a veces no puedas o no quieras sentirme. Yo siempre estoy contigo, te acompaño a cada sitio que vas. Nunca estás solo. Es tu percepción errónea de la realidad la que te hace creer que estás solo. Pero te aseguro que si te paras a sentir, me sentirás.

Autora: Rosa María Miguel.


Centrarse en una sola cosa.

Si te centras en algo con toda tu energía, luchas con todas tus fuerzas y crees en ti mismo conseguirás todo lo que te propongas.


El joven Tanit fue a ver al sabio del pueblo y le preguntó:
- Señor, ¿qué debo hacer para conseguir lo que yo quiero?

El sabio no contestó. Tanit se marchó después de repetir su pregunta varias veces con el mismo resultado.

Volvió al día siguiente con la misma pregunta. De nuevo no obtuvo ninguna respuesta por lo que volvió por tercera vez y repitió su pregunta:
- ¿Qué debo hacer para conseguir lo que yo quiero?

El sabio le miró y dijo:
- Ven conmigo


Y se dirigieron a un río cercano. Entró en el agua llevando al joven de la mano y cuando alcanzaron cierta profundidad el sabio se apoyó en los hombros del joven y lo sumergió en el agua. Pese a los esfuerzos del joven por liberarse, allí lo mantuvo el sabio un largo rato. Al fin lo soltó y Tanit pudo recuperar su aliento.

Entonces el sabio le preguntó:
- Cuando estabas bajo el agua, ¿qué era lo que más deseabas?

Sin vacilar Tanit contestó:
- Aire, quería aire.
- ¿No hubieras preferido mejor riquezas, comodidad, placeres, poder o amor?
– No, señor, deseaba aire, necesitaba aire y solo aire – fue su inmediata respuesta.
- Entonces – contestó el sabio -, para conseguir lo que tú quieres debes quererlo con la misma intensidad que querías el aire, debes luchar por ello y excluir todo lo demás.
- Debe ser tu única aspiración día y noche.
- Si tienes ese fervor, conseguirás sin duda lo que quieres.

Maestro: con el esfuerzo, la insistencia y centrando tu energía en una única cosa conseguirás todo lo que te propongas.

El hombre moderno y el yoga.

¿Somos felices?  Necesitamos pastillas para dormir, comprimidos para evacuar nuestros intestinos perezosos, calmantes para los dolores de cabeza y ansiolíticos para soportar nuestra existencia.

!Nuestra época es fantástica!

Jamás la humanidad había conocido una evolución tan explosiva. Nuestras realizaciones sobrepasan los sueños de nuestros antepasados. Ícaro está eclipsado por nuestros astronautas. Nuestros sabios van al corazón del átomo para arrancar los secretos mejor guardados de la naturaleza y domestican la energía nuclear. Nuestra existencia se asemeja a un cuento de hadas, si la comparamos a la de los siglos precedentes. !Qué pena que estemos hastiados!

Es trivial sentarse en un Boeing y sobrevolar el polo, confortablemente instalado en un sillón, mientras tal vez, bajo el hielo, cruza un submarino atómico. Y en el avión... dormimos...

!Sin necesidad de remontarnos a los Galos, pensemos en la admiración de Luis XIV si hubiese podido ver un televisor, o simplemente un mp3!

Niños mimados, nos quejamos si las imágenes del TDT son poco nítidas.

El uso de los coches es tan común que nos parece lo más natural desplazarnos a 120 km por hora por la autovía ( bueno 110 que hay que ahorrar).

Marcamos con nuestro móvil y al otro lado del mundo una voz amada nos responde.

Pasamos al lado de tantos milagros cotidianos que encontramos todo esto normal y ordinario y nada nos llama la atención. Gracias a nuestros científicos, ingenieros y técnicos tenemos calefacciones a una temperatura siempre uniforme. Bien vestidos, bien alimentados, vivimos en el lujo.


PERO, HAY UN PERO...


Observemos la multitud anónima que desfila por nuestras calles saturadas. Observe esos rostros lúgubres, preocupados, esos rasgos fatigados no iluminados por ninguna sonrisa. Mire esas espaldas encorvadas, esos tórax estrechos, esos estómagos obesos. ¿Son felices todos esos civilizados? Ya no tienen hambre ni frío, por lo menos la mayoría, pero necesitan pastillas para dormir, comprimidos para evacuar sus intestinos perezosos, calmantes para sus dolores de cabeza y ansiolíticos para soportar su existencia. Aislados de la naturaleza, hemos realizado la proeza de contaminar el aire de nuestras ciudades, nos hemos encerrado en nuestros despachos y hemos desnaturalizado la alimentación. El duro combate por el dinero ha endurecido nuestros corazones, ha impuesto silencio a nuestros escrúpulos, ha pervertido nuestros principios y nuestra moral. Las enfermedades mentales hacen estragos cada día mayores, así como las enfermedades psicosomáticas.

¿Cómo detener esto?

Aun nuestra medicina, aunque constantemente en progreso es impotente. Ha adquirido sin embargo, un capital de conocimientos que suscitan nuestra legítima admiración y orgullo. Ha eliminado flagelos como la peste, la tuberculosis, la difteria, la viruela, por no citar otros tantos. Además de los antibióticos, nos ofrece una multitud de remedios eficaces y cada día descubre otros nuevos.

Pero todo esto no basta.

Por el contrario, los mismos progresos dan a nuestros civilizados una feliz impresión de seguridad. Creen que todo les está permitido; ningún exceso les asusta, nada les detiene. ¿Cae uno enfermo? “Basta” con ir al cúralotodo: a él le corresponde reparar los desgastes rápidamente; es su oficio, se le paga para eso. No quieren darse cuenta de que su erróneo modo de vivir es el causante de la mayoría de sus males, y que mientras no lo modifiquen, los médicos, a pesar de su ciencia y de su abnegación, no podrán asegurarles sino una salud precaria entre dos enfermedades.


UN REMEDIO: EL YOGA.


La solución pasa necesariamente por el individuo. ¿Qué representa el individuo aislado, qué importancia tiene frente a la masa? Poca cosa en apariencia. Pero la situación no puede mejorar, el problema no puede resolverse si no es a través de una disciplina personal, de la que el yoga constituye, sin lugar a dudas, la forma más práctica, la más eficiente, la mejor adaptada a las exigencias de la vida moderna. “ Si quieres cambiar el mundo, comienza por cambiarte a ti mismo”. Gracias al yoga, el civilizado puede volver a encontrar la alegría de vivir.

El yoga le proporciona salud y longevidad mediante las asanas que devuelven flexibilidad a la columna vertebral, verdadero eje vital, calman sus nervios sobreexcitados, relajan sus músculos, vivifican sus órganos y sus centros nerviosos. El pranayama (ejercicios respiratorios) proporcionan oxígeno y energía a cada célula, purifica el organismo quemando los desechos, expulsa las toxinas, al tiempo que la relajación le permite preservar la integridad de su sistema nervioso, le previene contra la ansiedad y le libera del insomnio.

Para el adepto al yoga, el cuidado del cuerpo es un deber sagrado.

Pero siguiendo las palabras de Swami Sivananda: “Una onza de práctica vale más que toneladas de teoría”.

Asique... “PONGAMONOS MANOS A LA OBRA”


Dueño de mis emociones.

Fuerte es áquel que consigue dominar su mente y no deja que ésta le use como una marioneta. El presente es lo único que existe.

Hoy seré dueño de mis emociones.
La marea sube; la marea baja. Pasa el invierno y llega el verano. Declina el verano y aumenta el frío. El sol sale; el sol se pone. La luna está llena; la luna es negra. Llegan los pájaros; y luego parten. Florecen las flores; las flores se marchitan. Se siembra la semilla; se recoge la cosecha. La naturaleza toda es un ciclo de estados de ánimo y yo soy parte de la naturaleza, y así como la marea, subirán mis estados de ánimo; mis estados de ánimo bajarán.

Hoy seré dueño de mis emociones.

Es una de las estratagemas de la naturaleza, escasamente comprendida, que cada día amanezco con estados de ánimo que han cambiado desde ayer. El gozo de ayer se convertirá en la tristeza de hoy; sin embargo la tristeza de hoy pasará a ser el gozo del mañana. Dentro de mí hay una rueda, que cambia constantemente de la tristeza al gozo, de los transportes de alegría a la depresión, de la felicidad a la melancolía. Al igual que las flores, los capullos de gozo de hoy se marchitarán y abatirán, y sin embargo recordaré que las flores secas de hoy llevan la semilla del pimpollo del mañana; así también la tristeza de hoy contiene la simiente del gozo del mañana.

Hoy seré dueño de mis emociones.

¿Y cómo dominaré estas emociones para que cada día sea productivo? Porque a menos que mi estado de ánimo sea el correcto, mi vida será un fracaso. Los árboles y las plantas dependen del tiempo para florecer, pero yo elaboro mi propio tiempo, que digo, lo llevo conmigo. Pero si yo les ofrezco a mis clientes lluvia y lobreguez y tinieblas y pesimismo, reaccionarán con tristeza, tinieblas y pesimismo y no me comprarán nada. Si les ofrezco gozo y entusiasmo y claridad y alegría a mis clientes, reaccionarán con gozo y entusiasmo, claridad y alegría, y mi tiempo me producirá una cosecha de ventas y un granero de oro.

Hoy seré dueño de mis emociones.

¿Y cómo dominaré a mis emociones para que todos los días sean días felices y productivos? Aprenderé este secreto de los siglos: Débil es aquel que permite que sus pensamientos controlen sus acciones; fuerte es aquel que compele a sus acciones que controlen sus pensamientos. Todos los días cuando despierto seguiré este plan de batalla antes de ser capturado por las fuerzas de la tristeza, de la autocompasión y del fracaso:

Si me siento deprimido cantaré.

Si me siento triste reiré.

Si me siento enfermo redoblaré mi trabajo.

Si siento miedo me lanzaré adelante.

Si me siento inferior vestiré ropas nuevas.

Si me siento inseguro levantaré la voz.

Si siento pobreza pensaré en la riqueza futura.

Si me siento incompetente recordaré éxitos del pasado.

Si me siento insignificante recordaré mis metas.

Hoy seré dueño de mis emociones.

De aquí en adelante, sabré que sólo aquellos con habilidad inferior podrán estar siempre a su nivel más alto, y yo no soy inferior. Habrá días cuando tenga que luchar constantemente contra fuerzas que me desgarrarían. Aunque el desánimo y la tristeza son fáciles de reconocer, hay otros que se nos aproximan con una sonrisa y con un amistoso apretón de manos pero también pueden destruirnos. Contra ellos, también, debo estar siempre alerta:

Si se apodera de mí la confianza excesiva, recordaré mis fracasos.

Si me siento inclinado a entregarme con exceso a la buena vida, recordaré hambres pasadas.

Si siento complacencia, recordaré mis competidores.

Si disfruto de momentos de grandeza, recordaré momentos de vergüenza.

Si me siento todopoderoso, procuraré detener el viento.

Si alcanzo grandes riquezas, recordaré una boca hambrienta.

Si me siento orgulloso en exceso, recordaré un momento de debilidad.

Si pienso que mi habilidad no tiene igual, contemplaré las estrellas.

Hoy seré dueño de mis emociones.

Y con este nuevo conocimiento comprenderé también y reconoceré los estados de ánimo de aquel a quien visite. Toleraré su enojo y su irritación de hoy porque no sabe el secreto de dominar su mente. Puedo resistir sus saetas e insultos porque ahora sé que mañana cambiará y será un gozo visitarlo.

No juzgaré más a un hombre por una sola visita; no dejaré jamás de visitar de nuevo mañana a aquel que hoy me demuestra odio. Hoy no comprará carrozas de oro por un centavo, y sin embargo mañana canjeará su casa por un árbol. El conocimiento que tengo de este secreto será la llave que me abre las puertas de la riqueza.

Hoy seré dueño de mis emociones.

De aquí en adelante reconoceré e identificaré el misterio de los estados de ánimo de toda la humanidad, y en mí. Desde este momento estoy preparado para dominar cualquier tipo de personalidad que se despierta en mí todos los días. Dominaré mis estados de ánimo mediante una acción positiva, y cuando haya dominado mis estados de ánimo, controlaré mi destino.

Hoy controlo mi destino, y mi destino es el de convertirme en el vendedor más grande del mundo.

Seré dueño de mí mismo.

Seré grande.

Autor: Og Mandino

 

 


El ánimo de un guerrero.

Un guerrero no inclina su cabeza ante nadie, pero tampoco permite que nadie se incline ante él.

 

Lo más difícil en este mundo es adoptar el ánimo y la actitud de un guerrero. De nada sirve estar triste, quejarse, sentirse víctima de injusticias o creer que alguien nos está haciendo algo negativo. Nadie está haciendo nada, y mucho menos a un guerrero.

No importa como fuimos criados. Lo que determina nuestro modo de actuar es la manera como administramos nuestra voluntad. Un hombre es la suma de todas sus voluntades, que determinan su manera de vivir y morir. La voluntad es un sentimiento, un talento, algo que nos da entusiasmo. La voluntad es algo que se adquiere, pero para eso hay que luchar toda la vida. Desde el instante en que nacemos, se nos dice que el mundo es así o asá, de esta o de tal otra manera. Es natural que durante un cierto período terminemos por creer en aquello que nos dicen. Pero pronto tenemos que dejar estos conceptos a un lado y descubrir nuestra propia manera de ver la realidad.


La rosa

Cada día la rosa se levantaba con la ilusión de un nuevo día. Y una noche la luna le preguntó porqué lo hacía.

"Una rosa soñaba día y noche con la compañía de las abejas, pero ninguna venía a posarse en sus pétalos.


La flor, sin embargo, continuaba soñando. Durante sus largas noches imaginaba un cielo donde volaban muchas abejas que venían a besarla cariñosamente. Así conseguía resistir hasta el día siguiente, cuando volvía a abrirse con la luz del sol.


Cierta noche, conociendo la soledad de la rosa, la luna preguntó:
- ¿Tú no estás cansada de esperar?
- Quizás. Pero tengo que seguir luchando.
-¿Por qué?
- Porque si no me abro, me marchitaré."


En los momentos en que la soledad parece destruir toda la belleza, la única manera de resistir es continuar abiertos.

Los defectos.

Unos discípulos le preguntan al maestro cuál era la mejor manera de combatir los defectos.


En la antigua Persia vivía un sabio muy respetado por sus discípulos, quienes un día, mientras se hallaban paseando, le preguntaron:


- Maestro, ¿cómo podemos combatir nuestros propios defectos?

El sabio los llevó hacia un lugar lleno de árboles y, una vez allí, ordenó a uno de los jóvenes que arrancara un arbolito de escasa altura. El discípulo lo arrancó sin dificultad con una sola mano. El sabio le indicó enseguida otro árbol más grande, el cual fue arrancado por el joven con más esfuerzo. A continuación trató de sacar un árbol más robusto pero sólo pudo hacerlo con la ayuda de otro compañero. Por último, el maestro indicó un árbol corpulento, al que no consiguió mover de su lugar, el esfuerzo de todos los jóvenes juntos.


- No podemos -dijeron, desalentados-. La tarea resulta superior a nuestras fuerzas. Es imposible arrancarlo.

- Eso es lo que ocurre con nuestros defectos -dijo el sabio-. Al principio, cuando no están bien arraigados, es fácil quitarlos, pero cuando dejamos que echen hondas raíces, entonces sí resulta imposible arrancarlos de nuestro corazón.


Reflexiones de Paulo Coelho.

Cuando menos lo esperamos, la vida nos coloca delante un desafío que pone a prueba nuestro coraje y nuestra voluntad de cambio.

Todos hemos pasado muchos días,
o semanas enteras,
sin recibir ningún gesto de cariño del prójimo.

Son momentos difíciles,
cuando el calor humano desaparece,
y la vida se reduce
a un arduo esfuerzo por sobrevivir.

En esos momentos en que el fuego ajeno
no le da calor a nuestra alma,
debemos revisar nuestro propio hogar.

Debemos agregarle más leña y
tratar de iluminar la sala oscura
en la que nuestra vida se transformó.

Cuando escuchemos que nuestro fuego crepita,
que la madera cruje,
que las brasas brillan
o las historias que las llamas cuentan,
la esperanza nos será devuelta.

Si somos capaces de amar,
también seremos capaces de ser amados.
No es más que cuestión de tiempo...

Paulo Coelho


Hubo un momento...

En los momentos difíciles no te olvides de conservar la esperanza, no te olvides que hubo un momento.

Hubo un momento en el que creías que la tristeza sería eterna; pero volviste a sorprenderte a ti mismo riendo sin parar. 

Hubo un momento en el que dejaste de creer en el amor; y luego apareció esa persona y no pudiste dejar de amarla cada día más. 

Hubo un momento en el que la amistad parecía no existir; y conociste a ese amigo que te hizo reír y llorar, en los mejores y en los peores momentos. 

Hubo un momento en el que estabas seguro que la comunicación con alguien se había perdido; y fue luego cuando el cartero visitó el buzón de tu casa. 

Hubo un momento en el que una pelea prometía ser eterna; y sin dejarte ni siquiera entristecerte terminó en un abrazo. 

El corazón perfecto.

Entrega siempre tu corazón a los demás, sin miedo, sin condiciones. Es posible que algunos no te correspondan, incluso algunos te harán daño. Pero serás inmensamente feliz

Un día, un joven se situó en el centro de un poblado y proclamó que él poseía el corazón más hermoso del mundo.

Todos se reunieron a verlo y admirarlo y confirmaron que su corazón era perfecto , pues no se observaban en el ni marcas ni rasguños. Sí, era el corazón mas hermoso , todos coincidieron ...menos un anciano que se aproximó y dijo: "tu corazón no es ni siquiera aproximadamente tan hermoso como el mío ".

Sorprendida la multitud y el joven miraron el corazón del anciano y vieron que si bien latía vigorosamente, estaba cubierto de cicatrices y hasta zonas donde le faltaban trozos y estos habían sido remplazados por otros que no calzaban perfectamente en el lugar dejándolo con bordes irregulares y aristas alrededor.
Es más , había lugares con huecos, donde faltaban trozos profundos. La gente se sobrecogió: ¿cómo puede el decir que su corazón es el mas hermoso?

El joven, al ver el corazón del anciano todo desgarbado , se echó a reír "debes estar bromeando" dijo , compara tu corazón con el mío ....el mío es
perfecto, en cambio el tuyo es un conjunto de cicatrices y dolor.

"Es cierto" dijo el anciano , tu corazón luce perfecto , pero mira, cada cicatriz representa alguien a la que le entregue todo mi amor”. Arranqué trozos de mi corazón para entregárselos a cada uno de los que he amado. Muchos a su vez me han obsequiado un trozo del suyo, que he colocado en el lugar que quedó abierto. Como las piezas no eran iguales , quedaron bordes irregulares , de los que me alegro , porque me recuerdan el amor que hemos compartido. Hubo oportunidades en las que entregué un trozo de mi corazón a alguien , pero esa persona no me ofreció un poco del suyo a cambio , ahí quedaron huecos. "Dar amor es arriesgar , pero a pesar del dolor que esas heridas me producen por haber quedado abiertas , me recuerdan que sigo amando a ciertas personas, y alimentan mi esperanza de que algún día , tal vez regresen y llenen el vacío que han dejado en mi corazón.
"¿Comprendes ahora lo que es un corazón hermoso?"
El joven permaneció en silencio , unas lágrimas humedecieron sus ojos , se acercó al anciano , arrancó un pedazo de su hermoso y joven corazón y se lo ofreció, el anciano lo recibió y lo colocó en el suyo. Luego a su vez, arrancó un pedazo de su ya viejo y maltratado corazón y con el tapó la
herida abierta del joven ....La pieza se amoldó , pero no a la perfección porque no eran idénticas , y se notaban bordes irregulares.

El joven miró su corazón , que ya no era perfecto , pero le hacía sentir mejor que antes, porque el amor del anciano fluía en su interior.

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